Falleció dirigente de momento irrepetible del fútbol albirrojo

Uno de los grandes dirigentes de fútbol que tuvo el Club Atlético Chascomús, Eduardo Marrero, falleció en la jornada de este lunes. Beto, como se lo conocía, estuvo al frente de la disciplina albirroja en un momento hasta el momento irrepetible, cuando, por ejemplo, dos valores del Aguacero llegaron a las selecciones juveniles de Argentina, el volante creativo Darío Giles y el defensor Tatita Cerimele. En esta particularidad inédita para el fútbol chascomunense de fines de los 80 y principios de los 90, ya que solamente había tenido tal oportunidad décadas antes Mingo Lejona, Marrero fue más que importante, debido a su amistad con el tandilense Daniel Romeo y con Carlos Pachamé, colaboradores del DT albiceleste Carlos Salvador Bilardo. “En aquella época Beto manejaba el fútbol del club con Jorge Desbarats desde la subcomisión, más Cachumba Gualazzini, Juan Uriarte y Chocho Balda, que eran los técnicos. Recuerdo que cuando estaba en la selección hablaba con Pacha, por su amistad con Romeo”, comentó el Gordo Giles. “También, desde Casa Etchepare, más de una vez me llevaron a La Plata con Cachito Massa. Y cuando me quebraron en Ayacucho, jugando para el seleccionado liguista ya estando en Estudiantes, me trajo en el Renault 18 de la firma”, recordó Giles en charla con EL SUPLENTE. Por su parte, Tatita destacó: ““Beto andaba atrás de todos nosotros. A todos los lugares donde fui, fue gracias a él. Me llevaba, me traía. Fue como un padre para mí. Me llevó a Ezeiza cuando estuve en el seleccionado. Cuando surgió lo de Estudiantes, me llevó casi de los pelos, porque yo estaba cómodo en Atlético. Se preocupaba, andaba en todo”. Y Cerimele terminó: “Se portó 10 puntos con todos. Recuerdo que hizo todo lo que pudo para que Cachín (Fegan) salga de la calle y juegue al fútbol. También lo llevó a Estudiantes. No pudo, porque Cacho era un caso especial. Beto fue importante para toda la Clase 73, siempre estuvo cono nosotros, pero nunca apareció en la foto”. Vale destacar que en aquel entonces, con Beto Marrero como dirigente futbolero del Aguacero, varios seleccionados argentinos se presentaron a jugar en Chascomús, mientras que una divisional juvenil albirroja llegó a jugar con el combinado nacional mayor previo al Mundial Italia 90.