“Una final en el Maracaná era algo que soñé toda mi vida”

Enrique “Quique” Yamashita, ex arquero de Club Verónica campeón del Clausura 2013 en la que fue clave en la definición por penales ante Villa Garibaldi, es uno de los pocos privilegiados de cumplir el sueño de todo jugador: salir campeón en el mítico Maracaná. En su caso, lo hizo en su cargo de entrenador de arqueros en el cuerpo técnico encabezado por Ariel Holan, que el 13 de diciembre de 2017 se quedó con la Copa Sudamericana con Independiente de Avellaneda, que le ganó la definición nada más y nada menos que a Flamengo, uno de los clubes más populares del mundo. En diálogo con EL SUPLENTE, Yamashita recordó cómo fueron los días previos a esa ansiada final en el Maracaná: “Los días previos a la final fueron muy intensos y de mucho trabajo, no dejamos ningún detalle al azar. Es una responsabilidad muy grande. Independiente es el Rey de Copas, tiene mucha historia y poder escribir un renglón en su historia no se te iba a dar la oportunidad todos los días”. “Una vez en Brasil se hizo todo muy difícil. Desde la llegada nos pasearon por todo el aeropuerto, hasta todo lo que se vio en la puerta del hotel por televisión. Más allá de eso, nada nos iba a dejar de hacer foco en el objetivo que teníamos. No sé si tuve tiempo de pensar o sentir que estaba ansioso, sí disfruté cada minuto que estuve en Independiente. Solo pensar que iba a estar en una final en uno de los estadios más importantes del mundo era algo que soñé toda mi vida. Me preparé para estar en ese lugar”, agregó. Siguiendo con su relato, el ex golero del Verde veroniquense contó cómo fue pisar el césped de Maracaná y el momento en el que ingresó a la cancha: “El momento en el que ingresé a la cancha fue increíble, una sensación que no se puede explicar con palabras. Son momentos únicos en los que te pasan todas las emociones juntas. Los minutos previos al partido había un ambiente muy áspero y difícil. Lo recuerdo todo desde cuando íbamos en el micro y bajamos de una autopista, empezaron a llover piedras de todos los tamaños (risas). Una vez adentro había mucha pirotecnia, pero estábamos muy concentrados en ganar la Copa. La gente de Independiente nos hizo sentir locales, era increíble al aliento. Faltaban dos horas para el partido y la tribuna estaba que explotaba”. Por otra parte, consultado sobre si en esa semana hubo trabajos especiales con los arqueros, Quique explicó: “La preparación para el partido fue igual que todas las semanas. Se analiza los rivales, se trabaja en los detalles, pero a esa altura ya está todo pulido. La charla previa fueron palabras de aliento y de agradecimiento. De mi parte no varió en nada, trabajo preparando todos los partidos como si fuera una final”. A su vez, Enrique eligió un momento especial que le quedará grabado para siempre en la memoria: “El momento que me quedó de la final es el pitazo final y el himno antes del partido. Esos momentos no me lo voy a olvidar nunca más. Disfruté cada minuto, fue algo increíble. Luchamos y trabajamos mucho para lograr el objetivo”. “Yo creo que dejamos algo en Independiente, pero Independiente es muy grande y desde el primer día que entras al club sentís esa responsabilidad, de estar a la altura de un grande”, cerró Yamashita, que en este momento está sin club. “Tuve la posibilidad de viajar a Chile con Ariel (Holan), pero analicé cuestiones personales que no me permitieron viajar”.