Aprovechando los festejos por el Día del Futbolista, lo colegas de Bocalan aprovecharon para hacer un pequeño repaso de unas de las figuras de este deporte en General Belgrano, Guayaquil Genin, quien tuvo una forma muy particular de ponerle cierre a su carrera, la cual terminó luego de marcar un gol.
Se llamaba Oscar Ramón, pero para todo el pueblo de General Belgrano fue y será eternamente “Guayaquil”, apodo que le quedó grabado a fuego después de haber jugado vistiendo la camiseta de Unión de Santa Fe, un amistoso contra el seleccionado argentino que había dado cátedra en el Sudamericano disputado en esa ciudad ecuatoriana en 1947, y en el que alineaban, entre otros el ‘Charro’ Moreno, ‘Tucho’ Méndez, ‘Pipo’ Rossi, Di Stefano, Cozzi, Pescia, Pontoni, Boyé y Loustau.
“Guayaquil” tuvo por el fútbol una particular pasión que lo llevó a practicarlo, profesionalmente, durante la década del '40, en las inferiores de River, Lanús (hasta la reserva), Miramar de Montevideo, El Porvenir, Nueva Chicago, Estudiantes de Buenos Aires, Unión de Santa Fe y Belgrano de Córdoba... después, volvió a su pueblo y fue campeón durante varios años seguidos con la camiseta del Club Social y se retiró con otro título, invicto, haciendo goles para el modesto Defensores.
Aún hoy, se recuerda cuando ya retirado de la actividad, jugó para los veteranos del Social aquel partido ante un juvenil que terminó 3 a 2 a favor de su equipo, justamente por obra de un cabezazo suyo... cuentan quienes estuvieron presentes, que se sacó la camiseta, lo gritó, pidió el cambio -porqué con su gol había ganado una apuesta- y no volvió a jugar nunca más, ni siquiera entre amigos... Otros tiempos, ¿no? Seguramente mejores.
El 6 de agosto del 2000, día en que hubiera cumplido 79 años, el pueblo de General Belgrano le hizo un homenaje singular, poniéndole su nombre a una calle del barrio construido en la manzana donde había estado la vieja cancha de la avenida Italia. Esa iniciativa él la conocía estando en vida.
Y en vida todas las instituciones de la ciudad se encargaron de entregarle distinciones en distintos actos, lo cual siempre agradecía, porque allí, en el lugar donde había nacido y donde regresó luego de jugar profesionalmente, se sentía querido y respetado por gente de todas las edades y de todas las clases sociales.
Fuente: Bocalan