“La noche anterior a ganarle a la selección, fuimos un desastre”
Si bien hace un tiempo se desempeña como secretario general de la Liga Chascomunense de Fútbol, exactamente 32 años atrás, en el Club Atlético, se puso la Celeste para protagonizar un hito en la historia de la pelota local y zonal.
Es que Ramiro Canggianelli estuvo desde el arranque, en la defensa, del juvenil de la LCHF que se impuso por 2-1 al Sub 19 de Argentina a cargo de los colaboradores de Carlos Bilardo, Carlos Pachamé y Daniel Romeo.
Aquel domingo 24 de abril de 1988 fue inolvidable para el Negro, como también la campaña en el Torneo de la Federación del Este, donde el equipo de Néstor Asorey llegó hasta la final, perdiendo con Tandil.
-¿Qué te acordás del amistoso con la selección argentina? ¿Es verdad que concentraron toda la noche previa? ¿Hubo agregados circunstanciales? ¿La gente acompañó?
De ese partido amistoso me acuerdo la ansiedad que teníamos todos por jugar alguna vez con un Seleccionado de AFA, algo imposible para muchos.
La noche previa fuimos un desastre!!! Salimos todos y nos acostamos tardísimo, muchos con copas de más y dormimos a lo sumo 2 horas cada uno o menos.
Como no completábamos para los 16 por diferentes circunstancias, trabajos, estudios y demás, tuvimos que completar con amigos nuestros que estaban por ir a mirar el partido (Pucho Caviglia por ejemplo). Y a decir verdad no desentonaron para nada, al contrario.
Con respecto a la gente se había conformado un equipo que la gente acompañó en todo momento y a todos lados.
-En cuanto al partido en sí, ¿cómo fue? ¿Qué les pidió Cachumba Gualazzini? ¿Quiénes se destacaron en la Celeste? ¿Y quiénes te sorprendieron en el Sub 19 de Pachamé?
Fue un partido muy entretenido, nosotros cuidando que no nos hicieran muchos goles jajajaja y ellos, con la calidad de jugadores y el entrenamiento, esperando conseguirlos por demás.
Fue muy raro, el técnico Néstor Asorey ya se había alejado, por tal motivo se le avisó a Cachumba que sea el técnico. Un fenómeno Cachu, nos dijo en todo momento “nosotros le ganamos…van a ver que ganamos” y tanto no se equivocó.
Se destacaron como en casi siempre Pacuca Robledo, el Gallo Yezza, David Inchausti y por supuesto los demás no desentonamos ehhh.
Y del Sub 19 de AFA se destacaron Bonano, arquero de Rosario en ese momento, Carracedo muy buen volante, el Pelado Boggio, un marcador de punta que no dejaba de ir y venir mamaaaa, el Turco Mohamed (todos lo conocemos), que donde la agarraba ni la veías.
-Yendo puntualmente al Juvenil liguista, ¿cómo lo recordás? ¿Qué tipo de equipo era? ¿Cuál fue el secreto para la campaña que realizaron en el Torneo de la Federación del Este? ¿Qué impronta le dio Asorey?
Ese Juvenil, y no porque yo fui parte, creo quedó en la historia del fútbol de la ciudad sin ser campeón.
Fue una selección que quedó en la retina y corazón de todos los que nos gusta el fútbol, por su juego, su homogeneidad y su carisma.
El secreto fue tener compromiso al momento de entrenar, hacernos todos muy amigos y tirar para el mismo lado.
Y Asorey nos dejó la enseñanza de que, a pesar que teníamos 15 años, no perdiéramos la posibilidad de triunfar.
-Tenés un mural que mandó a hacer tu vieja, ¿debe haber sido especial de verdad? ¿Te acordás de todo el plantel de la Celeste del año 1988?
Sí. Mi mamá se mandó a hacer un mural de la foto cuando jugamos la final en la cancha de Deportivo. En lo personal tuve la suerte que mis viejos me acompañaron en todo momento y a todos los lugares donde jugamos, sea cerca o lejos, como otra tanta gente que movilizaba en colectivos, siempre.
Solamente puedo decir que para mí fue importantísimo haber participado de esa Selección Juvenil, hice muchos amigos de ese grupo en el cual aún hoy nos vemos y nos acordamos de esos momentos, y no solamente los jugadores sino gente más mayor que se acuerda y nos ponemos a hablar de esto.
Y el plantel fue el siguiente: Quevedo, Seillant, Santucho, Inchausti, Canggianelli, Monteros, Meregoni, Videla, Cardarelli, Otondo, Oporto, Beresain, Robledo, Urrutibeheity, Yezza, Apaolaza y mascota Federico Cardrelli.