La Celeste se topó con otra Celeste, la de Olavarría
POR POTI MELLADO, PARA EL SUPLENTE
El entusiasmo que despertaba el propio seleccionado local y la expectativa por los kilates del rival –con nombres con paso por el fútbol profesional como el arquero Barbieri o el delantero Porté que años después jugó en Atlanta y Boca, más algún conocido como el volante Vaquero con pasado en Atlético y en equipos de los nocturnos deportivistas-, generó un interés no demasiado habitual en la ciudad por un partido de fútbol.
Con un importante marco, se jugó el primer partido de la serie en cancha de Deportivo que terminó 1 a 1. Olavarría arrancó ganando 1 a 0 en el primer tiempo con un gol polémico, en el actual arco de la pileta. Es que el centro de Porté desde la derecha pareció irse por aire afuera de la cancha, la defensa local dudó por ese motivo y el Nro 11 visitante Lancioni entrando por el segundo palo y tirándose casi en palomita batió a Martínez. En el segundo tiempo, tras una jugada por derecha llegó al empate vía Marcelo Giacobone.
Canal 2 de La Plata (actual América TV) que entonces emitía desde la capital provincial tomó imágenes que puso al aire esa misma noche en un programa que se denominaba la “Provincia Deportiva”. Esas imágenes seguramente fueron las primeras que se emitieron por televisión de un partido de fútbol jugado en nuestra ciudad.
Por la similitud de las camisetas, ambas celestes, Olavarría –cambiaba el visitante- que no había traído un juego alternativo debió actuar con unas de Alumni, que eran similares a las de Chacarita.
Otro detalle, fue que el delantero visitante Porté tras un choque de cabezas tuvo que salir de la cancha y debió ser llevado al Hospital, donde pasó la noche en observación.
Para revancha siete días después en Olavarría, motivó que el plantel de nuestra ciudad viajara el día sábado y concentrara en un hotel céntrico de Olavarría.
El domingo muy temprano, dos micros de larga distancia de la empresa Río de la Plata con unos cuarenta aficionados cada uno - partieron a la ciudad del cemento, a lo que se agregaron algunos que viajaron en autos particulares.
A su llegada a Olavarría, la ciudad estaba desierta. Los hinchas de la celeste se dirigieron al hotel donde estaba concentrado el plantel y se hicieron escuchar a puro bombos y cánticos. Era en una avenida céntrica y los vecinos de las casas aledañas salían a ver qué pasaba como sorprendidos, según señaló el hoy gerente liguista Marcelo Chappa, que fue uno de los simpatizantes que viajó a ver el partido. “De ahí fuimos a una plaza, y algunas personas al ver el despliegue de bombos y cánticos, se acercaban a conversar y señalaban que eso no era habitual en esa ciudad” acotó.
La propia radio LU 32 de Olavarría –que era la única de esa ciudad en ese momento- destacó el color que le ponían al marco y entrevistó a algunos de los simpatizantes chascomunenses en la previa del partido.
No faltó incluso, quien habló con los muchachos de los bombos, y hasta los quiso contratar, según se comentó entonces.
Por la similitud de colores, esta vez el que cambió de camiseta fue Chascomús, que presentó una roja con vivos negros. Olavarría fue el de celeste, cuestión que le complicó la tarde a Hugo Burlone que era el que armaba las canciones, porque debió modificarlas.
El encuentro se jugó en el “Francisco Colasurdo” de F. C. Sud. Una cancha con una platea de cemento a pleno sol –como la del Oroz- y el resto tribunas de maderas. El casi centenar de chascomunenses fueron ubicadas en una de las laterales donde también había gente de Olavarría. Pero todo transcurrió con normalidad.
En lo futbolístico el partido fue parejo hasta el segundo tiempo, si bien el local ya ganaba, cuando llegaron tres expulsiones en Chascomús que terminó con ocho jugadores. Olavarría terminó ganando 2 a 0 y uno de los goles lo anotó el ex Atlético, Vaquero.
Los olavarrienses siguieron avanzando en el torneo (eliminaron a Azul) y junto a 9 de Julio clasificaron a las semifinales de la Provincia de Buenos Aires-Patagonia. En esa instancia “el verdugo” de Chascomús se topó con Tandil y quedó afuera al perder 1 a 0 y 5 a 2. Los de la ciudad del cemento se coronarían campeones en la edición de 1982, cuando presentaron el equipo profesional de Loma de Negra.
El sueño lagunero, había quedado trunco. Pero la selección comandada por “Mingo” Lejona e integrada por muy buenos jugadores había cumplido una destacada labor y movilizado el entusiasmo futbolero de la ciudad, algo que fue nunca fácil aquí. Con lo cual había cumplido el objetivo.