Cuando chascomunense llegó a seleccionado argentino de fútbol

Cual el Ciro Plorutti en 2019, siendo parte de Los Pumitas a partir de su desempeño en el rugby de Atlético Chascomús, más de 30 años atrás un valor chascomunense y albirrojo, en este caso futbolista del Aguacero, fue parte del seleccionado argentino de su deporte. Tras debutar con 14 años en la primera de Atlético Chascomús a cargo de Hugo González, Marcelo Cerimele, el Tata, fue citado al sub 16 albiceleste, que a fines de la década del 80 contaba con la dirección técnica del tandilense Daniel Romeo. Al respecto, el ex defensor rememoró: “La posibilidad en la selección argentina Sub 16 a cargo de Daniel Romeo llegó en el año 1988, cuando me vieron jugar en la primera del Club Atlético Chascomus , cuando tenía 14 años. Ese año me hizo debutar Hugo González y por intermedio de Beto Marrero me llegó la citación de AFA para que me presente en el predio del Centro de Empleados de Comercio, donde se entrenaban las selecciones de AFA”. Seguidamente, el chascomunense instalado en Lezama, donde incluso está al frente de la Escuelita de Fútbol Infantil del Club Cobo, añadió: “Yo había hecho todas las categorías infantiles en Atlético y no lo podía creer. Cuando llegó el primer día que también fue Pablo Desbarats, que por una lesión no pudo seguir, éramos 50 jugadores de los cuales iban a quedar 25. Eran todos jugadores de clubes de primera división. Los entrenamientos eran al principio de mucho fútbol y poco físico. El primer mes me llevaba Beto Marrero y Cachito Massa a los entrenamientos. Después la AFA nos hizo quedar en un hotel en Constitución con los rosarinos y los de la Plata. Ahí me hice muy amigo del Pato Abbondanzieri, de Leo Díaz, Rulo París, Leo Casiano. Estos dos últimos después fueron compañeros en Estudiantes”. Seguramente recordando uno de los días más felices de su vida, el Tata comentó: “Después del mes tenían que sacar 25 jugadores para ya hacer la lista de buena fe para el Sudamericano de Ecuador. Yo dejaba todo en cada entrenamiento pero había grandes jugadores y pensaba que no iba a estar. Pero para gran sorpresa nos habían dado libre el fin de semana y estaba en el club en una fiesta organizada por la sub comisión de Fiestas, me acuerdo que lo habían traído al Gato Peters, y se acercó Beto Marrero y me dijo que había llegado la carta de AFA y que estaba en la lista de 25 jugadores que viajaban a Ecuador. No lo podía creer”. LA EXPERIENCIA CON LA SELECCIÓN Continuando con su relato, Cerimele detalló: “El lunes ya en el predio nos presentamos y ahí empezó la parte más dura de la preparación, la parte física . Para mí fue terrible porque no estaba acostumbrado, pero me mate. Fueron 15 días durísimos; me dolía todo. Lo lindo era que te ponías la ropa de tu país y te matabas en cada entrenamiento; también los amigos que hice. En ese año también entrenaba el Sub 20, donde había jugadores que después llegaron a primera entrenados por Pachamé, que también me enseñó mucho. Párrafo aparte para Daniel Romeo, que era nuestro entrenador. Además de ser un gran DT, es una gran persona. Nos hablaba mucho de sus comienzos y todas sus vivencias, una persona que me marcó mucho”. Entre sus anécdotas con la albiceleste, Marcelo puntualizó: “Lo otro lindo eran las prácticas que hacíamos con la selección mayor que se preparaba para la Copa América y el Mundial del 90. Ahí recuerdo que nos mezclaban y en una práctica jugué de 3 y la dupla central era Ruggieri y Fabbri. Yo lo marcaba a Caniggia, atajaba Goico y jugaba el Cholito Simeone, que estaba en el Sub 20 que Bilardo lo venía siguiendo, y toda esa banda que muchos fueron a Italia 90. Las prácticas las dirigía Bilardo. Yo no me daba cuenta dónde estaba. Los monstruos estos nos trataban muy bien. Una experiencia única”. Además, el Tata añadió: “En esos días también Bilardo lo había citado a Hernán Díaz y se quedó en el Hotel Constitución Palace con nosotros y nos aconsejaba mucho. Me acuerdo mucho del Pato Abbondanzieri, un vago bárbaro, venía de un pueblito de Rosario, Granadero Baigorria; era muy bruto y hacía miles de jodas, al día de hoy lo contacto porque es ayudante de campo de Martín Palermo y Tato Mendoza, compañeros míos en Estudiantes”. Pero no todas fueron buenas con el Sub 16, como bien recordó el ex marcador: “En la etapa preparatoria para el Sudamericano jugamos varios amistosos. Recuerdo contra Japón en Ferro, uno acá en la zona en Dolores. Faltando una semana ya nos habían dado el traje, la ropa, las cajas de botines, habíamos hecho el pasaporte, fuimos a Luján, donde jugábamos un amistoso; fuimos un desastre, empatamos 3 a 3. Me acuerdo que estaba llena la cancha y me acuerdo de la calentura que tenía Daniel. Yo tuve la mala suerte de recibir un planchazo que me quebró el empeine derecho y la desgracia de que me quedaba afuera por la lesión del Sudamericano; quedaba dentro de la lista pero no podía viajar. Ese día en AFA cuando me dan el resultado de la lesión, no podía parar de llorar, y me acuerdo que a Daniel se le caían las lágrimas. A 5 días de tomar el avión”. EL “DEJELA, DEJELA” DE BILARDO No pocas historias le quedaron al Tata tras su paso por la selección argentina, enfatizando en “una anécdota que nunca me olvido es cuando, en una práctica con la selección mayor, me pusieron de 2 y de 6 jugaba Monzón, que fue titular en el Mundial del 90. Bilardo dirigía la práctica y se pone atrás mío. El arquero contrario, que era Falcioni, saca y venía la pelota alta y Bilardo de atrás me grita " dejela , dejela , ". Yo como venía la empalmo y la mando de vuelta al arco contrario y me empezó a gritar " le dije que la deje”. A mí se me caían las lágrimas del susto, seguí juagando y cuando termina la práctica nos vamos al vestuario todos y viene Galindez y grita Cerimele a la oficina de Bilardo. Naaa pensé yo, me echa a la mierda. Me miraban todos. Voy y cuando llego estaba Bilardo, Pacha y los centrales del sub 20, que no me acuerdo quienes eran, y empieza a decirme por qué no había dejado pasar la pelota que él me había gritado que la deje. Y le digo que yo era central, que no la podía dejar picar y no podía dudar. El tipo se paró, me dio la mano, me felicitó y les dijo que tenían que hacer lo que yo había hecho. Casi me muero. Salí de esa oficina como nuevo”. Luego, Cerimele añadió también: “Después me acuerdo una cagada a pedos de Pachame porque me ponía con las manos en jarra en la cintura y me decía que daba sensación de cansancio al rival. Lo mismo que las medias bajas”. Obviamente, Marcelo tampoco olvidó su paso por el Pincha: “Después de esa oportunidad en la selección, se me dio la posibilidad de pasar a Estudiantes de La Plata y jugar en la famosa categoría 73, que fue la más ganadora de AFA, donde jugué con Martín Palermo y Gastón Sessa, me reencontré con el Rulo París y Leo Casiano y un gran amigo Esteban Foschi. Me puso muy contento que el Gato juegue en Atlético.Le hablé mucho del club; es un gran amigo que me dio el fútbol”. AL CLUB ATLÉTICO “LE DEBO TODO” Por último, sin olvidar sus orígenes, el Tata enfatizó: “A Atlético le debo todo; fue mi casa; vivía adentro del club; me formó como deportista y como persona, no solo a mí sino a muchos chicos; te crea un sentido de pertenencia que lo llevaré siempre. Para mí fue un orgullo pertenecer a la familia albirroja”. Y para terminar, ese jugador que pasó del Aguacero al seleccionado de AFA resaltó: “De esa época, me acuerdo de gente que estaba siempre, principalmente de Beto Marrero, Jorge Desbarats , de Hugo González, que me llevó a primera con 14 años, Cachumba Gualazzini , Guillermo Marrero, Cachito Massa , Miguelito Armendáriz, Jano Armendáriz, Jano Almada, gente que me ayudó muchísimo . Nunca me voy a olvidar del Gaucho Quintela, un fenómeno que nos cuidaba y nos cagaba a pedos si nos mandábamos alguna cagada. Tipazo”. Fuente: Atlético Chascomús