FUTBOL

Con una actuación de menor a mayor, Atlético alcanzó inobjetable triunfo que le valió un nuevo campeonato

Atlético logró en la segunda final del Clausura una victoria por 3-0 ante Nápoli Argentino que le permitió alzarse con un campeonato cuya importancia se potencia aún más por el nivel del rival que estuvo enfrente.

En partido cerrado, friccionado, conversado, disputado, impreciso, en especial en la primera mitad, el local supo cómo jugarlo haciendo de gala de pragmatismo, también de inteligencia, temple y cuando le fue factible juego.

“El aguacero” avisó en el período inicial con un tiro libre desde lejos a un ángulo que Naranjo mandó al córner. Teniendo algo más la pelota, después entró en la confusión del trámite.

En ese contexto, el huésped se sintió más cómodo y hasta insinuó algunas aproximaciones ofensivas que no pasaron de eso, siendo la más concreta un “zapatazo” desde lejos de Yedro que pegó en la parte superior del travesaño del arco local.

Con mucho calor, despliegue y fricción el partido se fue “calentando” y pasada la media hora los dos se quedaron con diez después que mutuamente se pegaron y pisaron Assirio y Castro, por lo cual Daiana Ilari les mostró la tarjeta roja. En verdad de haber estado más rigurosa, no hubieran sido los únicos que pudieron haberse ido a las duchas, al margen de la expulsión que decretó en el segundo tiempo.

Sin Assirio, el local rearmó su defensa pasando a Iseas de central y bajando a Cánepa de lateral. En la visita, no hubo quien supliera la movilidad de Castro.

El tramo final de la etapa primaria, a pesar de haber algún espacio mayor, el trámite no le siguió rehuyendo a la fricción. Y todo parecía indicar, salvo error u omisión, que se encaminaba al empate en blanco.

Pero el ex Lefu, Julián Torres -que tuvo una tarde por demás conflictuada- se demoró en despejar una pelota que parecía sencilla, Suárez se la pellizcó para que González Expósito con más panorama descargara con Salas, quien se encontró con el útil fuera del área de frente al arco y no dudó en darle de primera. El esférico le picó justo antes a Naranjo y se le transformó en incontrolable para que Atlético pase a ganar 1 a 0, en tiempo adicionado.

Resultado con el que se cerraría el parcial, al margen que en la última jugada Barragán le puso un poco de suspenso a un centro que descolgó en dos tiempos.

En el complemento, pasados los 5 minutos Yedro estuvo cerca del empate pero a su remate le faltó puntería, tras jugada de un tiro de esquina.

Después, el que lo tuvo fue Atlético, que en este segundo tiempo logró armar varias maniobras asociadas de buena factura, para llegar con riesgo sobre Naranjo. El arquero le ahogó el gol a Suárez en el mano a mano, al tapar con su pié el disparo del puntero local. El propio Suárez no pudo trascartón definir un par de situaciones -una de ellas, tras una “rabona” del “Colo” Duarte, que como su equipo terminó en un muy buen nivel- muy claras, con “el 1” como único escollo.

Nápoli apeló a los cambios, en busca de más juego y profundidad pero siguió insistiendo con pelotazos o pelotas a dividir, donde Yedro y Peralta se toparon con una impecable tarea de Iseas y Cano, bien respaldados por Cánepa y Gayoso en las bandas, a lo que este sumó buen criterio en las proyecciones.

El visitante como situación de remate directo al arco rival, tuvo antes de los veinte un disparo del ingresado Ferraro que encontró la segura intervención de Barragán.

La respuesta a esta jugada en el otro arco fue letal, porque Suárez por derecha asistió justo hacia el medio a González Expósito y este no perdonó ante Naranjo para anotar el 2-0 en veinte minutos.

La visita sintió el impacto desde lo emocional y futbolístico. El local fortalecido en el mediocampo con los cambios, logró en varios pasajes defenderse con la pelota, haciendo que corriera el reloj.

Nápoli sin encontrar caminos directos a Barragán, apostaba a algún centro por arriba o abajo, pero no mucho más, aún cuando Pizzi o Modzelesky apuntalaran desde atrás. El panorama además se le complicó con la expulsión pasada la media hora del ingresado Casullo por doble amarilla.

Atlético apostando a la contra, sabía que alguna iba a tener para liquidar la historia. Lo pudo hacer dos veces en la misma acción con Manzzoni, pero el volante -siempre uno de los puntos altos de su equipo- no tuvo alma de delantero y más ante un arquero como Naranjo.

Sin embargo, “El Rayo Bailleres estaba dispuesto a aprovechar su oportunidad y en el adicionado con una gran definición, usando a Testa como falsa descarga, puso el 3-0 final para sentenciar la historia y asegurar el campeonato 31 de Atlético desatando la fiesta rojiblanca.

Cancha: Estadio Juan Silverio Oroz

Juez: Daiana Ilari

Atlético: M. Barragán; I. Iseas, T. Cano (G. Piñero), M. Assirio, J. Gayoso; G. Salas (F. Bailleres), M. Manzzoni, J. M. Duarte, F. Cánepa; D. Suárez (J. I. Testa), F. González Expósito (T. Otondo). DT Luis E. Seillant.

Nápoli: N. Naranjo; D. Quinto (F. Casullo), T. Modzelesky, B. Pizzi, J. Torres (F. De Petris); R. González, H. Gómez (T. Comas Ferreyra), L. Busto, J. I. Castro; N. Peralta (L. Ferraro), M. Yedro. DT C. Lavagnino-P. Loyola.

Goles: PT 48m G. Salas. ST 19m F. González Expósito, 50m. F. Bailleres.

Incidencias: PT 32m exp. M. Assirio y J. I. Castro. ST 33m exp. F. Casullo.